El calzado debe reunir una serie de condiciones según la edad del niño y la etapa motriz en la que se encuentre. No siempre es fácil que se cumplan todos los requisitos puesto que las modas y tendencias no ayudan, pero dentro de ello os marcaremos unos ítems para que os sea más fácil elegir el calzado más adecuado para vuestro hijo.

Un zapato idóneo ayuda al correcto desarrollo motor del niño, de sus estructuras músculo-esqueléticas, de su motricidad y agilidad.

Como ya hemos comentado, el calzado irá sujeto al desarrollo músculo-esquelético del niño y a la situación motriz en la que se encuentre. No es lo mismo un recién nacido, que un bebé que empieza a gatear o un niño que juega, salta y corre durante todo el día. De esta forma, podemos establecer las siguientes etapas y el calzado más adecuado para cada una de ellas:

  1. Desde los 0 meses al inicio del gateo no se recomienda el uso de zapatos. Estos impiden la correcta maduración sensitiva y pueden ser perjudiciales para el desarrollo óseo y muscular del pie.
    En estos meses lo ideal es el uso de patucos o calcetines que no aprieten cuando sea necesario proteger los pies del frío.Para obtener una mayor información sobre la importancia de no usar zapatos en bebés, te invitamos a que te dirijas a nuestro post “¿Debo poner zapatos a mi bebé?».Tipo de calzado recomendado
  2. Durante el gateo los zapatos serán flexibles, con protección en la puntera y el talón, anchos para que el pie y los dedos no tengan restricción de movimiento, y suela blanda de 2-3 milímetros que les permita seguir usando el pie como captor sensitivo del medio.
  3. De 1-3 años el niño presentará de forma natural un pie-plano laxo debido a la hiperlaxitud (mayor flexibilidad) de sus articulaciones. Para el inicio de la marcha se recomienda que las suelas sean flexibles y que les permitan sentir el terreno sin ser excesivamente finas. Si tienen velcros aumentará la autonomía y psicomotricidad del niño.Tipo de calzado recomendado para niños
  4. A partir de los 3 años comienza a mejorar el tono muscular y empieza a formarse el puente de la planta del pie. El uso de un calzado adecuado será fundamental en esta etapa y, por ello os indicamos qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar unos zapatos:
    • Deben ser cómodos desde el primer momento, se debe probar los dos pies y con el niño de pie. Es mejor comprarlos por la tarde puesto que el pie tiene un 4% más de volumen que por la mañana.
    • Entre la punta del dedo gordo y la punta del zapato haya de 1 a 1,5 cm. Una talla adecuada evitará que se deforme la pisada y permitirá un desarrollo adecuado del sistema musculo-esquelético.
    • La parte delantera sea ancha para permitir el movimiento de los dedos.
    • La suela debe ser antideslizante, gruesa para protegerlo de las irregularidades del terreno y flexible, sobre todo en la mitad anterior para ejercitar la musculatura del puente del pie y que éste se forme adecuadamente.
    • Los materiales deben ser ligeros, transpirables y adaptables para que haya una correcta sujeción en el empeine y en el talón, pero sin impedir la movilidad articular del tobillo o del pie.
    • El contrafuerte (parte posterior) debe estar reforzado para sujetar el tobillo y dar estabilidad al pie. Debe cubrir por encima del talón, pero no más arriba para permitir el movimiento libre del tobillo.
    • La parte posterior del pie debe estar siempre sujeta. El calzado abierto obliga a hacer un trabajo extra de agarre con los dedos ocasionando dolor en la planta del pie y fatiga muscular.
    • No usar los zapatos de otro niño. Cada pie es diferente y el calzado se amolda a cada pisada. Si ponemos a nuestro hijo los zapatos de otro, lo estamos obligando a que se adapte a la forma y la pisada que quedó grabada en el zapato.
    • No usar plantillas estándares. Si la suela se desgasta anormalmente se debe acudir al Osteópata para abordar esa alteración de la pisada dentro de la integridad del organismo, cadenas musculares y cinéticas, y al Podólogo para que realice un estudio biomecánico de la marcha. De esta forma se determinará si es necesario el uso de plantillas adaptadas.
    • Evitar el uso de manoletinas, bailarinas o cualquier calzado excesivamente plano y de suela fina. Estos no sujetan el pie ni los ligamentos internos haciendo que el pie se desvíe y caiga más en su parte interna. Además, su uso continuado ocasiona dolor en el calcáneo (talón) y puede provocar fascitis plantar.

Os recomendamos combinar el uso de zapatos con andar descalzo por terrenos irregulares y de diferentes texturas (arena, césped, superficies rugosas…). Esto permite que el pie reciba información táctil y propioceptiva, y tenga libertad de movimiento.

 

 

María Luis Fernández Fernández
Fisioterapeuta y osteópata
Colegiada 8037